No te puedes morir sin ver estas películas. 1 parte

  1. Appaloosa
  2. La reina de Africa
  3. El laberinto del Fauno
  4. El nombre de la rosa
  5. El Padrino
  6. La chaqueta metálica
  7. El gran torino
  8. Los lunes al sol
  9. Alien, el octavo pasajero
  10. La celda 211

El orden de aparición es totalmente aleatorio, según venían a la cabeza cuando he confeccionado esta lista.

Y, va a ver segunda parte, porque hay tantas y tan buenas…

Te toca JM VANJAV

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Pasión

Ver como crece hace que suba el ritmo de mis latidos.

Me emociona el hecho de sentir el bambú deslizándose entre los puntos.

Pasión; sentimiento intenso cuando tejo este sencillo gorro de lana.

Leyenda del Nudo Corazón Celta

Cuando preparo alguna de mis labores para regalar y para aprovechar lo que queda de lana, me gusta hacer un cordón. Con este cordón hago un nudo de corazón celta y ato la labor. Es mi toque personal.

Mientras hago punto mi mente viaja sola. Llevo días dando vueltas a una idea, una leyenda y este microcuento es el resultado. Espero que os guste.

~ Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, en los tiempos en que los pueblos celtas vivían en los montes gallegos, dos jóvenes se amaban. Pero la desventura crecía al mismo ritmo que su amor.
La casualidad quiso que sus encuentros amorosos tuvieran un testigo con alma oscura.
Un druida ermitaño, que residía en lo más profundo del bosque, presenció con envidia como los jóvenes se entregaban extasiados, dando rienda suelta a sus sentimientos.
Una tarde acorraló a la joven, e intentó conseguir sus favores. La muchacha pudo reaccionar rápido e hiriendo al druida con una piedra salió huyendo.
El mago celta, humillado, pronunció el siguiente sortilejo: ,”Oscuras nubes se posarán en vuestras cabezas y borrarán la memoria del amor.
Cortando de raíz el vínculo que os une.»
Aquella tarde se cruzaron en la plaza del castro y no se reconocieron.
Pasaron las estaciones varias veces y los amantes seguían con sus vidas sin recordar que hubo un tiempo que se amaron.
Una primavera, una curandera recogiendo sus hierbas, se tropezó con el muchacho, al que pidió ayuda para llevar su pesada talega.
Al rozar su mano, sintió el vínculo roto con artes oscuras.
Aquella tarde, en la plaza, la curandera se puso a tejer un largo cordón. Cuando alcanzó el largo deseado, se puso a murmurar palabras ancestrales, que decían algo así; “Vientos marinos despejar las nubes negras”. Un fuerte aire empezó soplar en la plaza, tan fuerte que todos los vecinos del pueblo salieron de sus casas, entre ellos, nuestros jóvenes amantes.
“Con este nudo vuelvo a unir lo que nunca hubo de ser cortado”. Lanzó al aire el cordón tejido, volando en brazos de un remolino, hasta los amantes y los rodeó con un bello nudo con forma de corazón, atándolos con fuerza.
El viento paró, la joven pareja se miró a los ojos, donde pudieron contemplar el amor que sentían y que habían olvidado. ~

Fin

Compañeros

Según el diccionario etimológico la palabra compañero viene del latín y deriva de “comedere” (ver; comer) y “panis” (pan) en relación de “comer del mismo pan”

El Sr R es con quién comparto pan desde comienzos de los 90. A veces mojando en rico aceite de oliva virgen, a veces en ácido vinagre. Pero siempre alimentando para hacernos crecer.

Y como dice el poema de Juan Ramón Jiménez; “El pan se entra en todo: en el aceite, en el gazpacho, en el queso y la uva, para dar sabor a beso, en el vino, en el caldo, en el jamón, en él mismo, pan con pan. También solo, como la esperanza, o con una ilusión….”