Augusta Emerita

En el puente de mayo, Sr.R y nos regalamos un pequeño viaje por nuestra patria querida.

En esta ocasión reservamos tres noches en un hotel  rural precioso, Cerro Príncipe. Cuidado hasta el más pequeño detalle y mucha personalidad;todo el hotel es un homenaje al Jazz. El restaurante con una carta pequeña pero exquisita.
Durante estos días visitamos Mérida y Cáceres de las que vuelvo enamorada.

Mucha historia que repasar y  mucha buena gastronomía saboreada.

                             ÁLBUM

De este viaje me traigo de recuerdo dos vinos:

Y una canción:

Viajar es cultura: amplia horizontes mentales y engorda nuestro conocimiento.

Un adolescente asombroso. Segunda parte.

imagen robada de aquí

Fue pasando el tiempo y el bebe asombroso crecía. Aprendió a hablar, pero no sólo aprendió la lengua materna si no que aprendió todos los idiomas del planeta, el idioma ancestral de los animales, las plantas y las estrellas. Tenía la habilidad de comunicarse con todo lo que le rodeaba, estuviera cerca o lejos. 

Aprendió a andar con una cadencia rítmica propia de un soneto. Caminaba de puntillas evitando pisar imaginarios rios de lava volcánica.

Fue al colegio y luego al instituto, sus calificaciones eran normales, porque no le interesaban las asignaturas. Sólo sobresalía en dibujo.

Dibujaba continuamente bellos paisajes inauditos e imposibles. Hacía retratos de sus compañeros donde se veían reflejados sus espíritus. Eran tan increíblemente íntimos que producían pudor ajeno.

Era como ver desnudos a tus amigos sin ningún tapujo social.

Cuando trazó sus primeras letras dejó sin palabras a su profesor de lengua. Eran letras traídas de su imaginación, pequeños seres que se daban la mano para pasear por el papel cuadriculado.

Sus amigos eran muchos, pero ninguno demasiado íntimo porque despertaba el respeto de lo diferente.

Un bebe asombroso. Primer capítulo

foto robada de aquí

Había una vez, hace mucho tiempo o a lo mejor todavía no ha pasado, no sé, no estoy segura; la cuestión es que hubo/habrá un recién nacido que llenó de estupor a todo el cuerpo de médicos del hospital. No daban crédito a lo que sus  instrumentos sanitarios indicaban.

Hicieron todo tipo de pruebas pero daban el mismo resultado.

No entendían como el bebe seguía vivo y lo más asombroso, tenía un aspecto saludable, muy saludable.

Sus ojos eran del color de la brisa marina en verano, su pelo negro brillante como el pelaje de una pantera y su piel era traslúcida como la mas bella seda de Oriente.

Nació con los ojos abiertos, mirando el espectáculo que había a su alrededor. Su mirada serena abarcaba tanto el pasado como el presente y futuro de la humanidad.

Mamaba del pecho de su madre con delicadeza. Dormía con una sonrisa en su carita sabiendo la expectación que levanta su existencia.

Pero lo más admirable estaba en su interior; en el pecho no latía un pequeño corazón, en su pecho encontraron un perfecto y funcional cerebro.

Buscando y buscando localizaron el palpitante órgano del amor en su cabeza.

El bebe creció fuerte y sano. Con el tiempo demostró unas habilidades tan extraordinarias como su propia anatomía.

Continuará

Aprovechando restos de lana


Después de tejer este cuello, me quedó un diminuto ovillo, y odio los restos, asi que, rápidamente me puse a tejer una funda para el e-book. 

Cuando terminé la funda no quedé muy satisfecha e improvisé con una tela chula un refuerzo para el interior.

Ahora si que estoy contenta.

Zoe by Alexandra Davidoff

Gracias a Facebook conseguí éste patrón gratis y aprovechando un resto de lana hice este precioso gorro. Lástima que con este tipo de lana no se aprecia el patrón lo precioso que es.  Quiero hacerlo de nuevo pero con lana lisa y que pueda lucir en todo su esplendor el dibujo.